Cómo cortar las uñas a un gato
Presiona con suavidad la almohadilla entre tu pulgar y tu índice: la uña sale sola. Verás la parte rosada por transparencia; corta solo la punta blanca curvada, 1 o 2 mm, dejando 2 mm de margen. Una pata por sesión es suficiente.
Antes de empezar
- Herramienta: tijera pequeña de 11–13 cm con hojas finas (cuál). Nada de guillotinas ni cortaúñas humanos.
- Polvo hemostático abierto y a mano.
- Momento: gato somnoliento, después de comer o de una sesión de juego. Nunca recién despertado y activo.
- Sitio: tu regazo, en un sofá bajo, con buena luz.
Paso a paso
- Siéntate con el gato en el regazo, de espaldas a ti, apoyado contra tu abdomen. Sin sujeciones bruscas.
- Toma una pata y presiona con suavidad la almohadilla del dedo entre tu pulgar (arriba) y tu índice (abajo). La uña sale sola.
- Mira la uña a contraluz: la zona rosada es la parte viva; la punta blanca curvada es lo que se corta.
- Corta 1 o 2 mm de esa punta, perpendicular a la uña, dejando 2 mm de margen respecto a la zona rosada.
- Suelta el dedo y pasa al siguiente. Cinco dedos en la pata delantera (incluido el pulgar, más arriba), cuatro en la trasera.
- Una pata por sesión si el gato se pone tenso. No hay ninguna prisa.
- Premia al terminar, siempre.
Las traseras
Normalmente no hace falta cortarlas: el gato las desgasta al andar y las usa para impulsarse. Córtalas solo si el veterinario lo indica o si se han curvado tanto que rozan la almohadilla.
Si se resiste
- Empieza por tocarle las patas sin herramienta, unos segundos al día durante una semana, premiando cada vez.
- Una uña al día. Veinte días para veinte uñas es un plan perfectamente válido.
- Técnica de la toalla: envuélvelo dejando fuera solo la pata que vas a trabajar. En penumbra se calman.
- Dos personas: una sujeta y acaricia, la otra corta.
- Momento clave: cuando está medio dormido, no cuando está activo.
Las técnicas ampliadas están en cortar las uñas a un gato que no se deja.
Frecuencia
Cada dos o tres semanas en gatos de interior. Los que salen al exterior se las desgastan trepando y casi no lo necesitan. Un rascador vertical de sisal, alto y estable, reduce la frecuencia y evita que se enganchen en el sofá: el gato no se afila las uñas por capricho, retira la vaina vieja de la garra.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se saca la uña de un gato?
Presionando con suavidad la almohadilla del dedo entre el pulgar por arriba y el índice por abajo. La uña sale sola.
¿Cuánto se corta?
Solo 1 o 2 mm de la punta blanca curvada, dejando 2 mm de margen respecto a la zona rosada.
¿Hay que cortar las uñas traseras?
Normalmente no: se desgastan solas y el gato las necesita para impulsarse.
¿Cada cuánto?
Cada dos o tres semanas si vive dentro de casa. Los de exterior casi no lo necesitan.
¿Qué hago si sangra?
Presión con una gasa dos minutos y polvo hemostático. Vigila la uña en los días siguientes.
¿Puedo usar un cortaúñas de persona?
No. Corta en el eje equivocado y astilla la uña en capas.